06 Aug 2019

Editorial

Conquistando el Cielo Soberano

Hace un siglo, jóvenes aventureros vieron en la aviación la alternativa que necesitaba el país para garantizar la integridad del territorio y el crecimiento económico. Ante los retos que planteaba la particular geografía nacional. Marco Fidel Suárez, como Presidente de la República, materializó ese anhelo con la promulgación de la Ley 126, dando vida el 31 de diciembre de 1919 al Arma Aérea, para trazar el camino hacia el dominio de los cielos, sueño de los pioneros que hoy se refleja en el liderazgo del aire y el espacio, consolidándose en una de las instituciones más queridas por los colombianos.

 

Este no sería el único referente para nuestro hito fundacional, entendiendo que, para llegar a un estado de madurez, debieron interactuar una serie de condiciones que hicieran comprender a la sociedad la importancia de una Fuerza que los custodiara desde el firmamento soberano.

 

Fue en Barranquilla donde se conquistaron los cielos de la Patria por primera vez. Allí, el visionario estadounidense William Knox Martin, en un Curtiss ensamblado en la ciudad, habría de concretar el primer vuelo de correo aéreo en Colombia, el 14 de Junio de 1919. La industria que se desarrollaba de manera incipiente, pronto inspiró a otros innovadores que vieron en este nuevo espacio grandes oportunidades de crecimiento para el país.

 

Aquellos aviones de tela y madera que surcaron el espacio aéreo hace un siglo han sido relevados en el presente por más de 300 aeronaves, incluyendo Plataformas Remotamente Tripuladas y la puesta en órbita en 2018 del primer satélite: FACSAT-1, cumpliendo todas las funciones y misiones típicas de una Fuerza Aérea. Nuestra impronta se extiende más allá de las fronteras para imponer una influencia positiva que contribuya a la seguridad hemisférica y la protección de los Derechos Humanos.

 

La participación destacada en ejercicios internacionales de interdicción aérea o en Red Flag, mayor muestra del combate aéreo tripulado y ataque a superficie, nos impulsa como un icono de modernidad y contundencia en el escenario global, en el cual, nuestra misión de proteger, así como el compromiso que nos ha llamado a la vocación de las armas, adquieren un sentido más amplio entendido desde la transnacionalización de las amenazas y el apoyo humanitario ante emergencias.

 

Tras diez décadas, hemos crecido llegando a ser una Fuerza autónoma, estrechando vínculos, alianzas estratégicas y cooperación con naciones del hemisferio y el mundo, apoyo que ha sido vital para doblegar las amenazas, afianzando capacidades ofensivas y de transporte.

 

 

Los logros de cien años de historia no serían una realidad palpable sin la devoción de miles de Oficiales, Suboficiales, Soldados y personal civil que han hecho posible que surquemos el cielo de Colombia, llevando seguridad y apoyo a todos los compatriotas. Ellos, a quienes llamo con afecto “nuestro equipo azul” son los responsables de edificar una institución que vive y siente por su país; en cada una de sus acciones está el reflejo de esa vocación de servir y que en esta edición especial dedicamos un aparte bajo el título "Los Rostros de la Fuerza".

 

 

También, se destaca la muestra fotográfica “Una Mirada con Altura” como expresión de la creación desde diferentes ópticas y que la Revista Aeronáutica decidió hacer realidad al ser la primera exposición de la Fuerza Aérea Colombiana, resultado de la percepción de fotógrafos profesionales y aficionados al vuelo; homenaje a través de 56 imágenes, presentadas en blanco y negro, color y en gran formato, que evocan instantes, sentimientos, situaciones y el crecimiento de una institución aérea que ha sido decisiva en las victorias y garante en la consecución de la paz. Cada imagen fue cuidadosamente seleccionada para narrar el despliegue de Alas de Esperanza a lugares donde otros no pueden llegar, operaciones especiales de búsqueda, rescate, transporte humanitario y extinción de incendios.

 

Un recuerdo que con orgullo compartimos con los amantes de la aviación es nuestra Estampilla Centenaria como un ícono que sintetiza el sentir de esta Fuerza de hombres y mujeres valientes, dispuestos a arriesgar la vida por su Nación, seguros de que es una muestra artística que recorrerá toda la geografía nacional y cruzará fronteras, dejando una impronta indeleble en las mentes y corazones de todo aquel que contemple y entienda su elaborado significado, descrito de manera sentida y clara.

 

De este modo, dejamos en las manos de los colombianos esta selecta creación filatélica, cuyo simbolismo nos remite a la nostalgia del deber cumplido, como bien lo hace el sepia de las antiguas fotografías que nos transportan al pasado, para siempre inspirarnos a construir la esperanza del futuro, entendiendo que el presente es una oportunidad para luchar y hacerlo posible.

 

 

Mantendremos viva la llama de este sueño, volando, entrenando y combatiendo para vencer.

 

 

  General Ramsés Rueda Rueda

Comandante Fuerza Aérea Colombiana